Un panel monocristalino de 36 células y 55 W

     Es muy difícil reunir en una página todos los modelos disponibles porque habría que cambiarla prácticamente cada día (vea la historia de los paneles a continuación). Si usted necesita paneles lo mejor es que se ponga en contacto con nuestro departamento comercial que le asesorará sobre los modelos disponibles en cada momento. Para ayudarle en su decisión puede leer la información que sigue.

Historia

     No hace mucho tiempo había unas cuantos fabricantes de paneles fotovoltaicos muy conocidos, con productos fiables y modelos que podían seguirse comprando varios años después. Entre ellos estaban las principales petroleras (Shell, BP Solar...), compañías tecnológicas (Mitsubishi Electric, Sanyo, Siemens...). Luego aparecieron fabricantes independientes (Q-Cells, Isofotón...) y poco después los chinos se apoderaron del mercado, vendiendo paneles a un precio menor que el coste de los materiales utilizados. Esto marcó la salida del mercado de las petroleras y tecnológicas y la desaparición de los fabricantes independientes.

    Actualmente hay cientos de marcas chinas, apareciendo nuevas todos los días mientras desaparecen otras. El modelo que te venden hoy mañana ya no existe, de forma que reparar o ampliar una instalación puede convertirse en una pesadilla si no se han comprado paneles de reserva. Además, existe riesgo de que lo anunciado no coincida con lo entregado (siempre para peor), por lo que no es recomendable meterse en esos mercados si no se sabe muy bien lo que se compra.

Tecnología

    Los paneles pueden clasificarse en función de la estructura del material utilizado (usualmente silicio):

  • Monocristalinos. Los atomos de silicio forman un cristal ordenado; tienen un rendimiento alto pero el coste por vatio también es alto. Se distinguen porque la superficie de la  célula es uniforme.
  • Policristalinos. En vez de un único cristal se utiliza un agregado de cristales pequeños; el rendimiento cada vez se acerca más al de los monocristalinos, y el coste es moderado. La superficie de la célula muestra decenas de facetas con diferentes orientaciones. A día de hoy (2020) es la tecnología más extendida.
  • Amorfos, también llamados microcristalinos. Puede considerarse como un policristalino con el tamaño del cristal reducido al minimo, de forma que cuesta distinguir unos de otros. El rendimiento es medio, pero el coste es bajo.
  • Materiales diferentes del silicio, por ejemplo el telururo de cadmio (CdTe).

Número de células

    Cada panel está formado por un número de células en serie que marcan las características eléctricas. El número de células se elige en función del uso previsto para el panel:

  • De 36 a 40 células. Diseñados para instalaciones con batería a 12 voltios, aunque pueden usarse para inyección a red. Cuanto más células tengan mejor se comportarán. Este tipo de panel ha dominado el mercado fotovoltaico desde que empezó hasta que hace unos 10 años el de 60 células le superó.
  • De 72 a 80 células. Igual que el anterior, pero pensados para instalaciones de 24 voltios.
  • De 60 células. Está pensado exclusivamente para sistemas conectados a la red o bombeos solares directos. Pueden usarse en sistemas de batería, pero las pérdidas de potencia pueden ser muy importantes si no se usan reguladores MPPT.
  • Más células. Los paneles amorfos suelen tener un número muy alto de células en serie, dando tensiones muy altas con corrientes muy pequeñas. Las aplicaciones son las mismas que las de los paneles de 60 células.

Potencia nominal, coste y tamaño


Paneles de célula redonda; puede verse la degradación de la silicona posterior

    Los primeros paneles, con células redondas, proporcionaban potencias muy pequeñas (entre 5 y 30 W), y el coste era muy alto (más de 10 €/W, incluso en los paneles más grandes). Como todo, la tecnología ha evolucionado consiguiendo paneles cada vez más grandes y a un coste menor. Los paneles más vendidos actualmente rondan los 300 W con un coste final cercano a 1 €/W, y cada vez es más difícil conseguir paneles pequeños para instalaciones que no necesitan mucha potencia, como puntos de información o señales inteligentes.

    El tamaño del panel está relacionado directamente con la potencia que produce. Un panel de 300 W tiene el doble de superficie que otro de 150 W de igual tecnología. Grosso modo, un panel policristalino de 100 W medirá alrededor de 0.78 m2 (estimando un rendimiento del 1 3 %). Como consecuencia, los paneles de mucha potencia son frágiles y difíciles de transportar e instalar.